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6 de junio de 2017

A PILAR BARDEM



Hay pilares de mármol menos sólidos que ella,
fontanas menos limpias,
y vanguardias que quedan trasnochadas
cuando la ven alzarse en cabecera
reclamando la paz y la palabra,
lo mismo que el poeta,
para los condenados a guerras y silencios.

Es una vieja amiga,
no porque sea vieja,
sino porque su alma es arcana y experta
en detectar desiertos de soledad y de hambre,
de justicia y carencias,
de olvidos,
de rincones donde la luz no entra.

Imposible olvidar
que fue mi compañera en una fecha
destacada hace tiempo en el azul del cielo.
La recuerdo preciosa, tan cercana, tan joven,
y vuelvo a oír su voz cuando decía:
"Cómo te envidio, hermana,
parir es lo mejor".

Hablaba sin adornos un corazón de madre. 

26 de mayo de 2017

EL ESPEJO



Me llevé el espejo de la abuela
porque allí descubrí mis pechos expectantes
ante el anuncio de la primavera.
Dentro estaban mis lágrimas
de algún amor impúber,
desayunos con churros
y un familiar secreto descubierto
al fondo de una caja de latón,
guardada tras del hábito de san Francisco
y enaguas de batista muchas veces lavadas. 

Me llevé el espejo de la abuela,
me acompañó a lo largo del tiempo,
porque en su azogue estaban
unos pocos momentos
que merecía la pena conservar
de una infancia diluida entre el silencio
y el miedo a los castigos.

Me llevé el espejo de la abuela
porque muy en el fondo  
sigue ella acompañándome.

23 de abril de 2017

EN LOS DÍAS SOMBRÍOS DE MI INFANCIA



Se enredaban las coplas en la ropa tendida
y se mezclaban gritos en lo alto del patio.
No se hacía el silencio
hasta las dos y media de la tarde.
Tras una sintonía
que ha quedado grabada en el cerebro,
se oía una voz única y metálica
que destrozaba muchos corazones:
pantano inaugurado,
la maldad de los rusos,
la envidia circundando las fronteras,
y recomendaciones bajo palio y olor a sacristía.

Y luego por la tarde, la calle estaba oscura.
El camino era largo al volver del colegio.
Y a veces te seguían.
Y notabas su aliento apestando en tu nuca.
Y apretabas el paso para huir de mensajes indecentes
y llegabas a casa, al portal de tu amparo, desalada.

¿Has corrido? ¿Qué ocurre?
No, no me pasa nada.
Voy a hacer los deberes.

Era mejor no hablar
en los días sombríos de tu infancia,
donde lo único claro era la culpa,
donde lo único claro eran los miedos,
donde todo un país enmudecido
caminaba en el borde del abismo
midiendo bien sus pasos.
Para no despeñarse.

4 de abril de 2017

EL GRITO 





Yo me he aferrado al grito como forma de vida,
a ese grito teñido por mil lágrimas negras
que desnuda el olvido de atropellos y crímenes.

He tocado a rebato
por un Madrid plagado de mendigos
que alfombran las aceras.
Sirenas y pitidos estremecen,
y el asfalto ya huele a primavera
mezclada con vapores de petróleo.

Mi grito no es de Munch, más lo parece,
porque nadie lo oye.
Es el grito del hombre sin mañana,
es el grito que muere, apenas ve la luz,
un alarido contra la indiferencia que nos cerca.

Es una invitación para cruzar el puente del deseo.



13 de marzo de 2017

OSCURIDAD

Hay hombres tan oscuros
que se confunden en la noche
con el asfalto recién esparcido,
todavía húmedo,
como un vómito del maligno.

Hay hombres tan oscuros
que tienen por corazón
un trozo de obsidiana
que jamás ha latido.

Hay hombres tan oscuros
que rezuman petróleo
y crean agujeros en el curso del tiempo.

Hay hombres tan oscuros
que la luz los ignora,
y su vida se cierra
con las risas de alivio del destino.

8 de marzo de 2017



MUJER

Hoy quiero recordar a todas las que sufrieron.
A aquellas que mataron.
A las que violaron cuando ellas les negaban sus favores.
A las que insultaron, humillaron, ignoraron y golpearon
hasta después de haberlos acogido en su seno.
A las que borraron de la historia, falseando los datos.
A las que impidieron el acceso a la vida,
ocultándolas en cárceles de oro.
A las que negaron el talento y la enseñanza,
a las que mutilaron para impedirles el placer,
a las que arrinconaron como si nunca hubieran existido.

Porque estamos aquí, y somos legión,
y porque sin nosotras el futuro no existe.


5 de marzo de 2017

LA GUERRA DE MI INFANCIA




Los míos hablaban mucho de la guerra.
Hablaban del hambre, del frío, del miedo,
de sirenas nocturnas,
de golpes de culata en el portal
y de metralla atravesando las ventanas.

Los míos eran los que habían ganado.
Franco era el salvador, decían las monjitas,
y lo enseñaba un libro: "Formación del espíritu nacional",
asignatura que nunca suspendí.

Los otros, los sin nombre, los condenados rojos
eran malos y ateos y no tenían cara.
Quemaban las iglesias, pero solo en mi barrio
quedaban muchas que no habían quemado.
Yo pregunté por ellos
y me dijeron que ya no había ninguno.

Muchos años después pude enterarme
 de que en aquella época
los buenos continuaban fusilando
para que no quedase ningún rojo. 

A PILAR BARDEM Hay pilares de mármol menos sólidos que ella, fontanas menos limpias, y vanguardias que quedan trasnochadas cu...