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Mostrando entradas de febrero 17, 2013
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EROS Y TÁNATOS
Eros y Tánatos luchan cada día en la suave penumbra de la alcoba, el estremecimiento de la muerte y la agonía dulce de la cópula.
A través de la luz del arco iris o en las profundidades de la tierra transitan de la mano los gritos y el silencio, la última decadencia y el principio. Buscan el punto que une los opuestos.
Impaciencia feroz entre estertores por hallar esa puerta que da entrada al otro lado del espejo, al esquivo misterio, a la disolución del pensamiento, a un no-ser sin un límite o medida.
La carne una carrera hacia la muerte. La muerte el libre acceso de la Vida. 
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HE SOÑADO
Hoy he soñado que ya no estaba aquí. Como una nebulosa de tiempo extraviado, borrada del registro de los vivos,                                    difuminada, me sorprendía ausente de mí misma.
Sin embargo alentaba en una mente que quizá no era mía.
Sólo mi imagen muda en un retrato me traía recuerdos. Recuerdos de una infancia muy lejana, o de la torturante soledad de una vejez                                        indigna.
Alentaba no obstante en una mente que tal vez no era mía.
Los ojos de la foto me buscaban. Quietos en el brevísimo intervalo del tiro de la cámara, expectantes sin término o medida, formulaban preguntas sempiternas. ¡Quién soy, adónde voy, de dónde vengo!
 No pude contestar. ¿Cómo iba a hacerlo si ocupaba una mente que era ajena, una mente que yo desconocía?         
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HOY DEJO HABLAR A MURAKAMI







Abre más tu corazón. No eres ningún prisionero.  Eres un pájaro que surca el cielo en busca de sueños.

        Una vez que has perdido una cosa, aunque esa cosa deje de existir, la sigues perdiendo eternamente.

Todo ha ocurrido ya en el pasado. Nos limitamos a dar vueltas, una y otra vez.


     La tristeza, cuando es tan profunda, ni siquiera permite metamorfosearse en lágrimas.


        Llegue o no el fin del mundo, renaceré como un ser completo.

 ("El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas")
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EL VIAJE
          Tengo la sensación de que siempre se viaja en solitario, aunque te acompañen multitudes. No me gusta fijarme un destino. Ni proyectar visitas o recorridos. Puedo ver una y otra vez lo mismo, que parece cambiar a cada ojeada. Trasladarme sin rumbo. Dejar que el viento, un encuentro o un guiño cualquiera me señale el camino. Así me siento falsamente libre. 
           No huyo de cosa alguna ni vengo de ningún sitio, o más bien no recuerdo el sitio de donde vengo: el umbral del mundo por el que empecé a moverme.  Estoy aquí. Ni siquiera aquí. Me sobra el adverbio. Sólo estoy. Si pudiera saber adónde voy, sabría donde termina el camino, intentaría vencer el vértigo y me asomaría al abismo. Pero el camino se reinicia vaya adónde vaya. Es cierto que cambian colores y rostros, costumbres y clima, pero todo responde a una lógica inmutable e indiscutible. 

          Sin embargo en muchas ocasiones me gusta lo que veo y me asalta la duda: ¿Será esto un secuestro y estaré aquejad…
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GRIS

Mañana gris, disuelta en soledades. El ave picotea la corteza terrestre y yo busco a la musa que me huye, que ha roto la baraja.