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Mostrando entradas de abril 28, 2013
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 LA VOZ
Nunca fui tu costilla ni hueso muerto que no necesitases. Mi cambiante esqueleto, las líneas de mi rostro                    acumularon vivencias y genética,              resultados históricos de aquellos otros que me precedieron y cruzan por el puente de mis aguas.
Destello único de caminar preciso, por senderos de luces y de sombras, tropecé con tu voz. Provocó su sonido en mí una danza cual en reptil la flauta cadenciosa. Y se borró mi origen, mi ADN. La miel de tus palabras destiló su veneno por mis venas, desubicándome, dejándome sin alma y sin estirpe, ausente de mi misma y de mi casta. Mas el tiempo sepulta con su losa la melodía más embrujadora; también la que salió de tu garganta. Ahora sólo el silencio me ofrece su refugio en pentagrama alado, sobre atriles de nubes, y acomoda mi ritmo a los acordes de un amoroso adagio.
Y vuelvo a ser molécula divina  sola, metamorfósica viajera,  en busca de la Voz que me susurra  delicias,  disueltas en el lecho de mis aguas.
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AMNESIA (A mi padre)



¿Dónde están tus recuerdos?
¿Dónde te has refugiado para seguir viviendo? 
Mas vivir no es lo que haces
solo aguardas la muerte sin saberlo. 

Tu sonrisa embobada encandila mi alma y la traslada
a aquel día al estanque del Retiro. 
Y vuelvo a verte fuerte, hermoso, decidido, 
empuñando los remos de mi vida.

También has olvidado 
un tema recurrente que antes te obsesionaba: 
Los agujeros negros. 
Un dintel de sucesos de donde nada escapa, 
ni siquiera la luz, que prisionera,
permanece a la espera de iluminar de nuevo 
algún mundo lejano, sumergido en la niebla.

Pero tu mente ¡ay! ¿dónde se encuentra ahora? 
Sospecho que asimismo acurrucada 
en veneros profundos e intermedios 
que conduzcan tu barca a las estrellas.

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PREGUNTAS SIN RESPUESTA
¿Se me lleva la muerte,                                  inadvertida? ¿O soy yo quien reclamo mi partida?
Cegada, sojuzgada, ensordecida y presa por el brillo de la vida miro con ojos vacuos adelante y atrás,                                   enfebrecida.
¿Dónde hallar los porqués? ¿En la infancia fugaz, quizá en la adolescencia, o en esta madurez preñada de preguntas? Preguntas sin respuesta.
Tal vez quien me creó me mire inalterable en su serenidad de autor sin preferencias. Un personaje u otro, una mujer o un hombre, un pecador o un justo tienen el mismo espacio en la eterna matriz. Espacio sin un sitio, sitio sin un lugar para una identidad que se busca a sí misma sin poderse encontrar.