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Mostrando entradas de julio 21, 2013
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EVA
Yo vengo de muy lejos, quizá por eso mismo no reconozco el mundo en que me muevo. Me queda algún recuerdo de un jardín voluptuoso y de un Adán apático que pasaba los días a la sombra de un árbol. Las estrellas eran huecos abiertos y filtraban la luz del dramaturgo esquivo, que editaba la vida.
Pero el aburrimiento me cercaba.
Era fácil salir del orbe placentero que me daba cabida. Bastaba con comer una simple manzana que contenía un incompleto software con prohibición implícita y letal amenaza. Adán daba saltitos entre arbustos y riscos sin plantear problemas a nuestro propietario.
Un fastidioso hastío me enervaba.
Compartí la manzana con mi tedioso amigo que la engulló encantado, aunque rápidamente me echara a mí la culpa: calificó su error de involuntario. Recuerdo vagamente a otra actriz del reparto. Disfrazada de sierpe, reptaba a nuestros pies, desgranaba promesas con su voz sibilante. Nunca me convenció, siempre me pareció sobreactuada.
Y aquí estoy, compañeros, huyendo de funciones con trágicos finale…
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Mañana, mañana, mañana;  así se cuela este paso presuntuoso, día a día, hasta la última sílaba del tiempo que se recuerda; todos nuestros ayeres han llevado a los imbéciles por el camino de una muerte polvorienta. ¡Apágate, breve luz de la vela!
La vida no es más que una sombra que camina, un pobre actor que pasea y tropieza cuando le llega la hora en escena, hasta que no se le oye ya más: es un cuento contado por un idiota, lleno de rumor y de furia, y que nada significa.
William Shakespeare. (Macbeth)
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RECORTES
Puestos a hacer recortes, me voy a recortar la indiferencia, el silencio, el descuido y la ferocidad de mis rencores.
Recortaré distancias con los míos y con los desdichados, que a una simple ojeada, resultan ser una visión obscena
para algún individuo de prosapia.
Quizá me negarán las becas de la vida pues no siempre aprobé las disciplinas y nunca pude conseguir matrículas. No he sido buena alumna, lo confieso, e incluso en algún curso me olvidé de los libros en el sótano de la desesperanza.
Por eso mismo también he recortado las normas y patrones aprendidos ya que cambian de plan frecuentemente al caprichoso arbitrio del mandamás de turno.
Y más que recortar,
hoy quiero derribar la mazmorra del ego para diseminarme por el universo.