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Mostrando entradas de octubre 27, 2013
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SE PASÓ LA EXISTENCIA
Se pasó la existencia sofocando las quejas y recelos contra el hombre. Él es el creador, le habían dicho, tú eres débil, inculta, desvalida, necesitas su empuje y su cuidado.
Le descargó en los brazos su equipaje de ideas, sus deseos, su horizonte nuboso y una fotografía amarillenta de un muchacho con el que había soñado.
Y segundo a segundo, instante tras instante, silenciosa, caminó por un delgado cable sobre un abismo de posibles errores. Llorar lloraba sola y si un día gozaba ahogaba sus gemidos en la almohada.
Aprendió a consentir sus extravíos, y buscó el beneplácito en el imperceptible guiño de sus cejas. Descifrando resoplidos y risas, permaneció a la sombra de su hombría. Anduvo entre pucheros y bayetas, parió cuando era hora y se secó su vida suavemente, sin apenas notarlo.
Sólo al final, desnuda ya de deberes y encargos, miró allá adentro, en su nada infinita, el transcurso anodino de los días y comprendió sin miedo a equivocarse que su simple presencia había puesto en marcha un univ…
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Jamás había estado en aquella ciudad devastada. Sólo la luna y las cercanas explosiones la iluminaban. La mayoría de los edificios se habían derrumbado y las huellas de los proyectiles y de las bombas en las fachadas, los cristales rotos, la falta absoluta de signos de vida, todo ello ponía de manifiesto que sus moradores habían huido a un sitio más seguro. Lo difícil era que hubieran podido encontrarlo porque seguían oyéndose las descargas de misiles y ametralladoras, y los aviones sobrevolaban incesantemente la zona evacuando su mortal excremento. La mujer se preguntaba cómo habría llegado hasta allí, y seguía caminando por entre las ruinas porque alguien la esperaba, aunque hubiera olvidado quién. En el centro de la destrozada urbe, un hotel, que en tiempos fuera un elegante alojamiento para turistas y que ahora tenía el mismo aspecto maltrecho del resto de las viviendas, permanecía milagrosamente en pie. En el vestíbulo se amontonaban los sacos terreros y un montón de trastos inse…