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Mostrando entradas de noviembre 10, 2013
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LA TIERRA SE DESHACE EN ALARIDOS
La Tierra se deshace mutilada y sensible en alaridos y barre con su furia al inocente, al hambriento, al mendigo, al que se aloja dócil al raso de los cielos, al que nunca trafica con raciones de vidas, ni detalla jamás daños colaterales en pantallas de plasma.
Y es que es difícil abatir rascacielos, empapar interiores de bellas limusinas y destruir murallas que protegen imperios. Resulta más sencillo derribar los chamizos de adobe o de hojalata y eliminar estorbos turbadores de ojos extraviados y despensas exiguas.
Inundarán de fotos y de historias dramáticas los teletipos del mundo acomodado. Mandarán donativos, fletarán aviones con agua y con comida y se sosegarán las conciencias inquietas.
Mas la marcha salvaje de este mundo sin alma seguirá en el comercio fratricida de coltanes y talas colosales, de contiendas y soldadesca párvula, de gas contaminante, de basura espacial y de emisiones tóxicas con el logo del dólar.
Y mientras nuestra tierra seguirá deshaciéndose mutilada y s…
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NACIMIENTO


Atravesaba aquel túnel oscuro con dificultad. Empujaba con todas mis fuerzas, guiándome por la luz que se adivinaba al fondo. Había abandonado la cápsula que fuera mi refugio durante nueve meses. Un cálido y húmedo refugio desde donde percibía cada una de las reacciones del ser que me daba cabida: su rebeldía juvenil, su amor, sus dudas, hasta sus lágrimas por la posición en que mi llegada la ponía ante su mundo estrecho y convencional. Podía sentir cada una de sus emociones en los fluidos que corrían por sus venas y las mías. Su desconsuelo me entristecía, sus amorosas palabras eran como una caricia para mi rostro de esfinge, su rabia me asustaba y hacía que me encogiera sobre mí misma, buscando inútilmente consuelo. Yo sabía que ella había olvidado nuestro pacto y que me había colado por la puerta de atrás de una sociedad llena de rígidas normas. Y aunque en aquel pequeño espacio que me albergaba sólo mandasen las sensaciones, una palabra empezaba a abrirse paso en mis cé…