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30 de julio de 2015

LA FOTOGRAFÍA


La imagen congelada de la fotografía
me mira con mis ojos de otro tiempo
y se hace la inocente.
Finge no saber nada
de aquello que le espera.

Y sin embargo busca la muerte en el volante,
la muerte en cementerios,
caídas, atropellos de los que sale indemne.
No hay quien pueda conmigo,
tengo baraka, dice.

Y ríe con mi boca de otro tiempo,
teñida de alegría,
y su gesto, mi gesto de otro tiempo
es pintado con trazos de esperanza.
Ojalá no suceda aquello que está escrito.

Y allá, en lo más profundo de mí misma,
ese ser que carece de ojos y de boca,
ese ser que jamás fue bautizado,
que no tiene raíces y a nadie pertenece
me dice en un susurro:
Tranquila, no te inquietes,
el destino es tan sólo un trayecto de tren
con reserva de plaza,
y ahí tan sólo viaja
la imagen que figura en la fotografía.

  

EL ESPEJO Me llevé el espejo de la abuela porque allí descubrí mis pechos expectantes ante el anuncio de la primavera. Dent...