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3 de septiembre de 2015

AYLAN 

No llevaba en sus manos ningún arma
ni su pequeña boca profería insultos.
No conocía el odio ni el desprecio
y tampoco adoraba a dioses belicosos.

Ensayaba sus pasos en la vida,
descubría los besos maternales
y las alegres nanas de los pájaros. 
No albergaba rencores
ni disfrutó jamás de una venganza.

En un tiempo cubierto de ceniza,
en un tiempo de olvidos y deseos triviales,
de mezquindad e indiferencia cómplices,
su corazón, ya terciopelo pálido,
sigue acusándonos frente al mar inhóspito.










30 de agosto de 2015

LA VIDA


Lo que importa es la Vida,
la Vida con mayúscula porfía,
la Vida que socava los terruños
y da vigor al trigo.
Es insignificante el vestido que escoja,
gacela o amapola, un manantial o estrella,
un hombre o una bestia son lo mismo.

La Vida puede ser gloriosa o miserable,
un vómito de hiel en la penumbra
o un triunfante arco iris en las nubes
de rosados azúcares.
Es una flecha hendiendo la nada y el silencio,
que acierta en la diana del enigma,
una fuerza imparable,     
un dios desconocido,
la mismidad vestida de esperanza.

EL ESPEJO Me llevé el espejo de la abuela porque allí descubrí mis pechos expectantes ante el anuncio de la primavera. Dent...