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26 de mayo de 2017

EL ESPEJO



Me llevé el espejo de la abuela
porque allí descubrí mis pechos expectantes
ante el anuncio de la primavera.
Dentro estaban mis lágrimas
de algún amor impúber,
desayunos con churros
y un familiar secreto descubierto
al fondo de una caja de latón,
guardada tras del hábito de san Francisco
y enaguas de batista muchas veces lavadas. 

Me llevé el espejo de la abuela,
me acompañó a lo largo del tiempo,
porque en su azogue estaban
unos pocos momentos
que merecía la pena conservar
de una infancia diluida entre el silencio
y el miedo a los castigos.

Me llevé el espejo de la abuela
porque muy en el fondo  
sigue ella acompañándome.

A PILAR BARDEM Hay pilares de mármol menos sólidos que ella, fontanas menos limpias, y vanguardias que quedan trasnochadas cu...