19 de agosto de 2017

       
TOTS SOM BARCELONA


(Con Paco Morán en "El Cochino egoísta", estrenada en el Teatro Barcelona)


       En las décadas de los setenta y ochenta, la Plaza de Cataluña, las Ramblas, Vía Layetana o el Barrio Gótico fueron mi otra casa, mi otra ciudad. Allí estaban mis tiendas: la panadería donde iba con mi niña de apenas dos años, la tienda de chuches, el pequeño apartamento que ocupábamos en la Gran Vía o en los Apartcolón, cerca de la catedral.

       Cada función estrenada en Madrid se llevaba después de unos meses a Barcelona y allí iba yo a encontrarme con amigos de toda la vida, que me buscaban el alojamiento que ocuparía mientras actuaba en el teatro Barcelona, ya desaparecido, en el Grec, o en el Poliorama en las Ramblas. Los trágicos acontecimientos del jueves me han golpeado como si siguiera siendo vecina de esa ciudad que es de todos.  

       Recuerdo aquella época como una sucesión de momentos felices. Nunca me sentí ajena a sus calles, a sus gentes, a su idioma. Los domingos íbamos al puerto a tomar unas tapas de mejillones en salsa que me encantaban, o a la Plaza de Cataluña para ver cómo bailaban la sardana. Barcelona era esa ciudad abierta y libertaria, donde se notaba menos la dictadura, aún en época franquista.  
        Mientras hacía "No más sexo por favor, que somos ingleses" en el teatro Poliorama, estuve dirigida por José María Loperena y rodeada de compañeros catalanes. Gabriel Agustí era mi pareja en la ficción. Los únicos "madrileños" éramos Erasmo Pascual y yo. A veces Lope, que era como llamábamos cariñosamente al director, nos daba las indicaciones escénicas en catalán. Lo que no entendíamos lo repetía en castellano sin ningún conflicto, entre risas. No comprendo ahora el disgusto que muchos se han llevado porque Puigdemont o Colau hayan hablado en su lengua en un momento tan terrible.

        Todos somos Barcelona, todos somos esa ciudad acogedora, hermana, solidaria. No existe diferencia alguna entre ellos y yo. Me reconozco en sus gentes y comparto su dolor como si fuese mío. T'estimo, Barna.